Hoy, 10 de enero, necesitaba ese típico sábado de rebajas en
el cual solo piensas en encontrar esa prenda que más te gusta al mejor precio,
en mi caso hoy era encontrar unos pantalones Palazzo. Hoy hace justo un año,
estaba llorando porque pensaba que nunca más encontraría el amor, que había
tocado hondo y que jamás cambiaría mi situación… Pensar en lo tonta que fui me
provoca la misma rabia que cuando entras en un Primark y encuentras esos
pantalones por 15€, claro, después de encontrar esta ganga y de una forma tan
fácil piensas que eres la mejor compradora y te vas directa a la caja; el
problema está en cuando llegas a casa, porque si una cosa está clara es que
tarde o pronto se llega, entonces cuando sacas tus pantalones después de estar
pensando todo el recorrido en que tenías en tus manos aquello deseado y pensando
en qué situación sacarlo a relucir y presumir de ello, te das cuenta de que
aquellos pantalones de 15€ son de una calidad pésima, y te das cuenta de tu
error, de el error de querer, querer, y querer y no parar a pensar si te pueden
ir bien o si te van a combinar con alguna prenda de tu armario, cuando eso pasa
te sientes engañada y das la culpa a la marca, porque nada es más bonito que
dar las culpas no?
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